Cuando hablamos de telecomunicaciones, hablamos de nuevas tecnologías. Y cuando hablamos de nuevas tecnologías, nos vienen a la cabeza los beneficios que éstas nos aportan, como el de poder estar conectados con el mundo (con la magnitud que ello conlleva). Sin embargo, no todo siempre es del color de rosa que deseamos. Aparecen pequeños matices que nos generan gastos, que aunque pequeños algunos, suponen un montante importante a final de año.
Según el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI) a través de su informe “Las TIC en los hogares” del último trimestre de 2013, el gasto total en servicios TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) de los hogares es de 2.903 millones (Internet, telefonía móvil, telefonía fija y televisión de pago). Por eso cuando establecemos una relación contractual con una compañía de telecomunicaciones esperamos que no se incurra en gastos adicionales que sean capaces de sacarnos de quicio.