Los mercadillos de todo tipo se están haciendo un hueco en Santa Cruz, ya sea de antigüedades, de arte, ropa o bisutería, una forma de comercio que en la capital carece de regulación alguna y que entre los comerciantes tradicionales genera desconfianza. La proliferación de este tipo de comercio callejero es lo que ha llevado al área de Servicios Públicos del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife a reconocer que es un tema que necesita ser abordado, y por ello avanza que ya se trabaja en una norma que permita ordenar y regularizar estos espacios en la ciudad. Aunque será una ordenanza sobre el uso del dominio público la que definirá el espacio destinado a este tipo de venta en la calle, desde el área que dirige el nacionalista Dámaso Arteaga se tendrá que abordar y ordenar los mercadillos. Según explicó el edil de Servicios Públicos, “habrá que sentarse con los comerciantes para definir una propuesta de espacio para este tipo de actividad y exigir que sean mercadillos con cierta especialización y que sus titulares estén dados de alta y sean legales”.