La Organización Mundial de la Salud (OMS) copa esta semana las portadas de todos los medios de comunicación tras su comunicado oficial de que la carne roja es un posible carcinógeno y que la procesada es directamente carcinógena para humanos, basado en un estudio publicado en The Lancet Oncology.
De repente, todo el mundo parecía preocupado por su consumo y empezaba a plantearse su ingesta con cierta alarma. Pero, ¿son tan novedosos estos datos? Para Miguel Ángel Martínez Olmos, profesor de la Universidad de Santiago de Compostela y miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red de Obesidad y Nutrición, estas informaciones no son una sorpresa.