El gasto de los compradores españoles en productos falsificados podría alcanzar los 3.000 millones de euros al año, según el director general de la Asociación para la Defensa de la Marca (Andema), Jose Antonio Moreno.
Estas estimaciones se han realizado a partir de un estudio elaborado hace dos años por Andema junto con la Oficina de Patentes y Marcas (Oami), según el cual se calculaba en 1.000 millones el volumen que los españoles reconocen gastar en falsificaciones.
Esos 3.000 millones de euros salen, según Moreno, de "la economía real, que crea puestos de trabajo, que alquila locales, que paga impuestos" y que con todo ello fomenta "el círculo virtuoso de la riqueza".
Por contra, el dinero gastado en productos falsificados "se va fuera" y se blanquea mediante delito fiscal o contrabando y de esta manera "sale del circuito de la riqueza, lo que significa que somos todos más pobres".