Esta mañana, meses después del escándalo Volkswagen, la UE ha presentado su esperado plan con el que endurecerá las reglas existentes para tener "coches más seguros y limpios". La presión sobre Bruselas era enorme después de su falta de reacción y contundencia. Sobre todo cuando en EEUU las autoridades federales impusieron controles y medidas muchísimo más severas. Por eso, ahora, reacciona con un paquete en el que se incluye la posibilidad de multas de 30.000 euros a los fabricantes por cada motor manipulado