La Comisión Europea, tras varios años de estudios y algunas propuestas fallidas, acabará casi por completo con el roaming, el recargo que las operadoras de telefonía cobran por usar el móvil desde otros países europeos. Los 28 miembros del club comunitario dieron luz verde ayer a la propuesta realizada por Bruselas la semana pasada, y que entrarían en vigor en junio próximo. En principio no habrá límites para hacer llamadas o para enviar mensajes de texto, pero sí para el consumo de datos.
La iniciativa, que tras el visto bueno de los países miembros, será aprobada de forma definitiva el jueves, incluye algunos matices. Por ejemplo, las operadoras podrán advertir a los consumidores si detectan un uso irregular de la tarifa (como que el consumo sea mayor en el extranjero que en el Estado de residencia) durante un periodo de cuatro meses. De demostrarse la triquiñuela, la compañía de telefonía podrá penalizar al cliente, que tendrá, en todo caso, un plazo de quince días para justificar su comportamiento.