La mala reputación que se ha labrado el aceite de palma ha despertado las voces de quienes piden eliminarlo. Los consumidores, cada vez más preocupados por lo que comen, buscan alternativas en las etiquetas de los alimentos que compran. Algunos supermercados, como Supersano o Alcampo, trabajan para sacarlo de sus productos, tal y como adelantó El Confidencial; y varias iniciativas a nivel nacional y europeo están solicitando un mayor control sobre este producto, con consecuencias nocivas para la salud y el medio ambiente. Los expertos, en cambio, advierten de que la única alternativa fiable está en cambiar el modelo de alimentación.