Cuando el paro es alto entre la población juvenil y la incertidumbre laboral sobrevuela entre el resto de ocupados, las academias y centros de formación aprovechan este terreno abonado para ofertar sus productos, que van desde cursos muy especializados hasta formaciones muy básicas o de nueva creación, como los titulados en personal shooper. Y es en esta franja de cursos de nuevo cuño donde acostumbra a surgir más la picaresca.De la mala praxis no escapan ni los cursos ofertados por el mismo Servicio Público de Empleo. En Oviedo hemos encontrado una academia que ofrecía un curso subvencionado por el estado, y que se quedó a medias, dejando tirados a profesores y alumnos, sin que nadie se haya hecho responsable del asunto. “Me parece una vergüenza que un curso que se paga con dinero de todos los españoles acabe en una farsa pero que el dueño de la academia se quede con el dinero en el bolso”, afirma Alberto, uno de los alumnos damnificados por este curso interruptus.
Si bien es cierto que la gran mayoría de empresas que operan en el sector lo hacen de forma honesta, es conveniente poner el foco en algunas academias, y sus cursos a examen.