Durante la gestión de la pandemia de la Covid-19 han existindo numerosos fallos de gestión de riesgos que podrían servir como aprendizaje para la gestión de futuras pandemias.
El primero de los fallos fue la no utilización del principio de precaución, según el cual es razonable tomar medidas aunque no haya evidencia suficiente de si la inacción puede tener un resultado desastroso, ya que, en este caso, las medidas se tomaron demasiado tarde.
Por otra parte, ha existido una falta de protocolos, sistemas de alarma y preparación incluso a nivel europeo, debido, específicamente a un asesoramiento científico "reactivo" y no "proactivo", que ha provocado una falta de anticipación y una respuesta demasiado lenta. Además, la mala gestión de la información por parte de los medios tampocó ayudó en este caso, ya que quitaron mucha importancia a la pandemia en las primeras fases, provocando una falsa sensación de seguridad entre la ciudadanía.
Por tanto, las lecciones aprendidas de cara a la próxima pandemia son especialmente las de la necesidad de diseñar buenos sistemas de alarma con capacidad de tomar decisiones y de un mayor "aprendizaje social" para explicar a la población la importancia de estas decisiones en contextos de incertidumbre.