El próximo gobierno que se forme y que previsiblemente tendrá a Alberto Garzón, líder de Izquierda Unida, al frente del Ministerio de Consumo tendrá en el punto de mira al sector del juego que hoy en día tiene un peso económico del 0,8% del PIB.
El sector del juego se ha caracterizado por sufrir una discriminación frente al resto sectores tanto desde el punto de vista de la regulación cómo por los factores impositivos que recaen. Por ello, llama la atención la especial inquina existente contra el sector.
En las siguientes líneas repasaremos cuáles son las diferentes medidas que pretende llevar a cabo el nuevo Gobierno del PSOE y Unidas Podemos y cómo podrían afectar en última instancia su aplicación.
El acuerdo suscrito entre los miembros de la coalición PSOE y Unidas Podemos abarca la regulación del juego para según ellos prevenir y frenar la ludopatía. En este punto nos dicen que pretenden aprobar una regulación de la publicidad de los juegos de azar y apuestas en línea de ámbito estatal y que sería similar a la que hoy encontramos en los productos del tabaco.
Por otro lado, también pretenden centrarse en medidas de información gestión y limitación de consumo de juegos de azar en el marco regulador de los juegos de azar y apuestas en línea con el objetivo final de reforzar la autoconciencia y autonomía del jugador de cara a prácticas de consumo saludable y para prevenir coma anticipar o identificar la generación de patrones de juego que puedan ser problemáticos.
El horario de apertura también es otro punto que se pretende intervenir. El objetivo es que dentro del marco de la Conferencia Sectorial buscar un criterio homogéneo en conjunto con las comunidades autónomas para evitar que los locales de apuestas puedan iniciar su apertura antes de las 22:00 horas y limitar, también, su proximidad a centros escolares.
Otra medida regulatoria sería promover la implicación de los operadores de juegos de azar y apuestas en el desarrollo de acciones de información prevención sensibilización y reparación de los posibles efectos indeseables derivados de los juegos de azar.
En último lugar aseguran que reorientaran la tasa por la gestión administrativa del juego, lo que puede identificarse como eufemismo de más impuestos, que pagan los operadores en línea con el fin de destinar un porcentaje a iniciativas preventivas, de sensibilización, de intervención y de control, así como de reparación de los efectos negativos producidos por la actividad del juego.