Las nuevas tecnologías que facilitan el distanciamiento social, la transmisión de información sin contacto físico y el rastreo de los viajeros van a tener un protagonismo destacado en la industria turística durante los próximos meses o años, mientras no llegue una vacuna eficaz contra el coronavirus
Una de las herramientas que en teoría va a ser punta de lanza en esta nueva era es la nueva aplicación móvil Radar COVID, impulsada por el Gobierno. La app utiliza el Bluetooth de los móviles para avisar a sus usuarios si han estado a menos de dos o tres metros de una persona contagiada en los catorce días anteriores a un nuevo diagnóstico.
Además, otras aplicaciones instaladas en los smartphones de los viajeros permitirán planificar los viajes con mayores garantías sanitarias, ya que han incorporado alertas y actualizaciones sobre restricciones por COVID-19, como Google Maps o incluso facilitan la planificación de viajes a destinos alejados de la masificación urbana.
Además, para el viajero resulta fundamental disponer de información lo más actualizada posible sobre condiciones sanitarias en los destinos, modificaciones de horarios, establecimientos abiertos, etc, por lo que las oficinas de turismo también están adaptándose a estas nuevas necesidades con la ayuda de las nuevas tecnologías, con chats en directo y video conferencias personalizadase información sobre aforos.
Por último, con el fin de reducir el contacto físico y garantizar la seguridad de todos los viajeros, tanto establecimientos de hostelería como hoteleros han sumado las nuevas tecnologías a su oferta a través de aplicaciones para realizar los pedidos a través del móvil o la entrada a las habitaciones e instalaciones turísticas de forma digital.