La contratación de un préstamo hipotecario conlleva una serie de gastos a repartir entre el banco y el cliente. Desde que entró en vigor la Ley Hipotecaria en junio de 2019, las entidades deberán abonar los recargos correspondientes a la escritura, gestoría, arancel notarial y el impuesto de Actos Jurídicos Documentados