Las carteras -o ahora ya los móviles- guardan dos tipos de tarjetas: las de débito, usadas en el día a día para compras habituales, y las de crédito, guardadas para emergencias o para gastos que no se desean pagar inmediatamente. Sin embargo, esta moda va a ir desapareciendo, a pesar de que los consumidores no estén de acuerdo con ello. Y es que los bancos están empezando a comercializar un producto mixto, que mezcla las opciones de débito y crédito en un único plástico, dando la posibilidad de elegir en cada momento cuál usar, con el riesgo de endeudamiento que eso supone.