El encarecimiento de los alimentos sigue lastrando la cesta de la compra y zarandeando las economías familiares, con mayor intensidad cuanto mayor es su nivel de renta, tras una subida media del 27% en dos años a la que ahora se añade una paradójica situación: la tendencia de los precios se mantiene al alza en los comercios mientras las cotizaciones de la mayoría de los vegetales —tanto los que se consumen frescos como los que sirven de materia prima para elaborar otros— así como de las de las carnes, llevan tiempo a la baja.