La Ley de Restauración de la Naturaleza de la UE, previo consenso con los Estados miembros, ha sido aprobada recientemente por el Parlamento Europeo con el fin de regenerar los ecosistemas degradados de sus territorios, contribuir a alcanzar los objetivos climáticos y de biodiversidad de la UE y mejorar la seguridad alimentaria.
Para ello, los Estados miembros deben restaurar al menos el 30 % de los hábitats contemplados en la nueva ley para que pasen de un estado deficiente a uno bueno en 2030, y además, para mejorar la biodiversidad de los agroecosistemas, los países de la UE tendrán que avanzar en dos de los tres indicadores siguientes: el índice de mariposas de los pastizales; la proporción de tierras agrícolas con características paisajísticas muy diversas, y las reservas de carbono orgánico en suelos minerales de tierras de cultivo.
Por otro lado, la ley exige una evolución positiva de varios indicadores en los ecosistemas forestales, que se planten 3 000 millones de árboles más y que al menos 25 000 km de ríos se conviertan en cauces libres.