La digitalización y la transición ecológica, pilares fundamentales del progreso global, están dejando un rastro preocupante: el aumento descontrolado de los residuos electrónicos. Según el informe The Global E-waste Monitor 2024, publicado por el Instituto de Naciones Unidas para la Formación Profesional e Investigaciones (Unitar), en 2022 se generaron 62 millones de toneladas de residuos eléctricos y electrónicos (RAEE) en todo el mundo, con Europa como la región que lidera esta problemática.