Las familias españolas con escasos recursos económicos tienen enormes dificultades para proporcionar a sus hijos una alimentación equilibrada y saludable. En la práctica, esto se traduce en que casi la mitad de los niños de entre 6 y 9 años que pertenecen a hogares con rentas muy bajas padece obesidad infantil, lo que supone un preocupante comienzo en el deterioro de la salud a edades tempranas que puede agravarse en el futuro.