En 2025, la sostenibilidad continuará consolidándose como una prioridad estratégica para las empresas, evolucionando hacia una gestión más integral y avanzada.
Así, las principales tendencias que marcarán el panorama a nivel global serán especialmente la adaptación al cambio climático como oportunidad ante el aumento de fenómenos climáticos extremos y sus impactos económicos; el impulso al talento verde por el aumento de puestos de trabajo relacionados con la sostenibilidad; la protección de los ecosistemas; el impulso de la sostenibilidad en la cadena de valor a través de la gestión responsable de las cadenas de suministro; o la inversión de impacto con enfoque sistémico, entre otras.
Así, estas tendencias reflejan un cambio profundo en la forma en que las empresas abordan la sostenibilidad, pasando de una perspectiva reactiva a una integración proactiva y estratégica.