A partir del 16 de enero de 2025, las estaciones de carga de vehículos eléctricos en España deberán cumplir con la Orden ITU/1475/2024, que garantiza precisión y transparencia en la medición de la energía suministrada.
Las nuevas normas exigen contadores certificados para medir con exactitud el consumo, una interfaz accesible con información sobre precios y potencia de carga, y verificaciones periódicas cada 8 años. Además, se introduce la tecnología bidireccional (V2G), que permitirá a los vehículos devolver energía a la red.
Las estaciones existentes tendrán cuatro años para adaptarse, mientras que las nuevas podrán instalarse sin certificación por dos años. Esta regulación busca aumentar la confianza y preparar el camino hacia una movilidad eléctrica más eficiente y sostenible.