La Unión Europea ha propuesto una medida de flexibilidad para que las empresas automovilísticas cumplan con los objetivos de emisiones de CO2 entre 2025 y 2027: en lugar de evaluar el cumplimiento de manera anual, los fabricantes podrán promediar sus emisiones a lo largo de esos tres años, facilitando la transición hacia la movilidad limpia sin comprometer su competitividad.
Esta modificación forma parte del Plan de Acción Industrial de la Comisión Europea y del Pacto Verde Europeo, que busca reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 55% para 2030 y alcanzar la neutralidad climática en 2050.