En seis meses entrará en vigor el Reglamento Europeo contra la Deforestación (EUDR), que obligará a las empresas que comercializan productos como aceite de palma, soja, madera, caucho, ganado, café y cacao en la Unión Europea a demostrar que no provienen de zonas deforestadas ni causan degradación forestal.
Así, las grandes empresas deberán cumplir estas obligaciones desde diciembre de 2025, mientras que las pymes tendrán una prórroga y deberán adaptarse a partir del 1 de junio de 2026.
Las sanciones por incumplimiento podrían llegar al 4% de la facturación anual en la UE.