El consumo de fruta fresca en la última década ha caído alrededor de un 30 %, pasando de los 90,2 kilos per cápita de 2016 a los 64,4 kilos por persona de 2025, mientras que los platos preparados ganan terreno en una alimentación en el hogar que mantiene hábitos como la ingesta de arroz, pasta y legumbres.
La llegada del teletrabajo, el auge de nuevas dietas y la evolución de los precios en los alimentos, con un encarecimiento de los mismos del 2,9 % en el último año móvil (hasta marzo de 2025) ha provocado un reajuste en la cesta de la compra de los españoles.