La Comisión Europea ha presentado recientemente su propuesta presupuestaria para el periodo 2028–2034, en la que plantea una reforma significativa de la Política Agrícola Común (PAC) y del Marco Financiero Plurianual (MFP). Aunque el presupuesto global se mantiene, se recortan fondos clave para agricultura y medio ambiente y se priorizan recursos para seguridad y defensa.
Así, las principales preocupaciones entre ONGs y asociaciones medioambientales en relación a este anuncio son las relativas a la reducción de ayudas específicas para la naturaleza y posibles recortes al programa LIFE, dedicado al medio ambiente y biodiversidad; la desaparición de la financiación obligatoria para prácticas agroambientales, que ahora dependerán de decisiones nacionales voluntarias; y la plena libertad por parte de los Estados miembros para definir el uso de los fondos agrícolas, sin requisitos ambientales obligatorios, lo que podría favorecer sistemas de producción intensivos e insostenibles.