Ante un nuevo contexto climático, en el que este ya está afectando infraestructuras esenciales, como el transporte, comunicaciones, energía y agua, y amenaza con aumentar la propagación de enfermedades, la mortalidad y los desplazamientos de personas, la ISO destaca la importancia de tomar medidas para luchar contra estos efectos.
Así, el cero neto o “net zero” cobra una especial importancia, ya que es una de las herramientas más efectivas para frenar la crisis climática, ya que además de beneficios medioambientales, aporta ventajas económicas, sociales y de salud.
En este contexto, resulta de gran relevancia impulsar la financiación climática, recursos económicos destinados a mitigación (reducir emisiones) y adaptación (prepararse para impactos) del cambio climático, especialmente en países en desarrollo, que suelen ser los más vulnerables y carecen de fondos suficientes para implementar estrategias sostenibles. Resulta imprescindible para impulsar una transición global hacia un modelo bajo en carbono y resiliente al clima.