Según las últimas publicaciones realizadas, la sequía agrícola se perfila como la principal amenaza para la economía y el bienestar social en España este verano. Así, aunque las reservas hídricas han mejorado gracias a las lluvias del primer semestre de 2025, el déficit de humedad en los suelos afecta directamente a los cultivos, con impacto en los precios de los alimentos, la lucha contra incendios y efectos negativos del cambio climático, el empleo rural y la seguridad alimentaria.
En este contexto, el cambio climático agrava la situación, provocando sequías más frecuentes, largas e intensas, con efectos sobre la biodiversidad, los ecosistemas y la salud pública.
Expertos subrayan la necesidad de combinar infraestructura verde e inteligencia artificial para mejorar la eficiencia y anticipar riesgos.