La normalización se posiciona como un factor clave para generar confianza, reducir la incertidumbre y reforzar la competitividad en los mercados, según destaca el Informe del Banco Mundial. Así, se subraya el papel de los estándares internacionales como herramientas esenciales para aportar coherencia y previsibilidad en entornos económicos y regulatorios cada vez más complejos.
De este modo, la normalización contribuye a un desarrollo más ordenado de los mercados y se consolida como un apoyo fundamental para afrontar los retos económicos actuales y fortalecer la estabilidad del sistema económico.